domingo, 6 de febrero de 2011

Diferente

      Érase de un corazón en huelga de amor, en lucha afectiva por la dignidad de sus latidos. Érase un corazón triste, aburrido, labriego de una huerta sin mirada, huérfano de alegría, sin ocasión de risa, sin momentos.  En ayuno de cariño despertaba en la noche. Sudoroso, soñaba con la muerte. Ausente de si mismo iniciaba el regreso imaginario a otro amor que un adiós hizo pasado. Harto de ser un corazón autorizado decidió sin respeto de la duda mirar a sus vecinos corazones.  Cargados de rutinas palpitaban sin poder descansar ni un solo instante, orgullosos de mantener la vida. Millones de colegas juguetones, saltarines, bailarines, más fuertes, deportistas, músicos, lectores, cocineros, borrachines, mentirosos, … nada les preocupaba.  ¡Sistólicos días! , ¡Diastólicas noches! . Así se saludaban  altaneros. Érase un corazón independiente, celoso de sus emociones, amigo de la lágrima furtiva que atravesaba el desierto de su rostro por saludar el pecho ardiente y tierno, amigo del suspiro profundo que libera, de la mano que estrecha a los amigos, de la palabra que reconforta, de la luz.
Érase un corazón que aprendió a perderlo todo y seguir vivo. Érase un corazón que enamoraba.

5 comentarios:

MITOAGUIMES dijo...

Enhorabuena, Paco, por este texto con tanta chispa, que gusta y enamora.Es un placer leerlo, y hasta da ganas al lector de hacerse un trasplante de escritura como ésta.

Amando Carabias María dijo...

Se está a gusto en este blog. Se respira creatividad y variedad, pero sobre todo admiración por la literatura.
Este texto como dice Mito invita a hacerse un transplante.
Casi se podría hablar de un hermoso retal de prosa poética.

Pepe Arcadio dijo...

Muy bien, Paco.
El texto es muy apropiado ahora que por todos lados nos bombardean con comerciales corazones por San Valentín. Éste tuyo sí es un corazón vivo, que enamora...

Rosa dijo...

Qué poético! Me gustó leerlo, queramos o no en estos días todo nos recuerda que sin amor no es fácil vivir.Hagamos lo posible para que nuestro corazón esté siempre latiendo de amor.

Paco Suárez Díaz dijo...

He vuelto a leerlo. Ahora me gusta más. Yo conozco algún corazón como ese. Los corazones sensibles se sienten en muchas ocasiones solos, incomprendidos, pero deben saber que hay otros muchos que solidariamente palpitan de igual manera, con las venas abiertas, con ganas de dejar de palpitar de tanta incomprensión, de tanta rutina, de la falta de sensibilidad que se respira. No importa, es su condición. La de estar expuesto, desnudo, a flor de piel. vivo. ¡Ánimos corazones solitarios del mundo, unámonos y palpitemos juntos!